Autor: Alexander Oviedo Fadul | Grupo 7
¡Buenas noches, profesor Juan Diego y compañeros de curso! En representación de mi equipo de trabajo (Grupo 7), conformado por María Fernanda y mi persona, procedo a realizar el aporte principal para este foro sobre la importancia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y la definición del uso estratégico de las tecnologías en los procesos de Transformación Digital (TD).
Para identificar la importancia de las TIC dentro de la transformación digital, es fundamental comprender que estas tecnologías tradicionales de infraestructura (conectividad, redes, sistemas de almacenamiento y herramientas de comunicación básica como el correo electrónico o las bases de datos relacionales) actúan como el andamiaje o cimiento tecnológico indispensable.
Como explican Díaz-Arancibia et al. (2024), la adopción inicial de tecnologías y la maduración de las TIC actúan como un habilitador y un prerrequisito operativo en las organizaciones. Sin una infraestructura de red sólida y segura, y sin repositorios de datos confiables, es imposible desplegar modelos de negocio basados en analítica avanzada, internet de las cosas o inteligencia artificial. Las TIC configuran la "autopista de datos" por la que transitará el valor organizativo.
Ejemplo práctico en la Rama Judicial: Antes de pensar en algoritmos predictivos o asistentes virtuales de IA (como MARDUK o Isabella), el Consejo Superior de la Judicatura debió garantizar la infraestructura básica de conectividad a internet en los despachos, la migración a servidores seguros en la nube y la digitalización de los expedientes físicos a carpetas virtuales. Estas herramientas (TIC) facilitaron el flujo de datos que, posteriormente, habilitó la verdadera transformación en el modelo de administración de justicia.
El uso correcto de una tecnología digital dentro de la TD no se define por la mera adquisición o implementación técnica de un software o dispositivo, sino por su alineación estratégica con la redefinición de procesos, el rediseño del valor y la gestión del cambio cultural en las personas. Como recalca Ruiz Jhones et al. (2022), digitalizar no es transformar; confundir el uso de tecnología con una simple automatización de tareas tradicionales es uno de los mayores factores de fracaso empresarial.
Por ende, una tecnología se usa correctamente en un proceso de transformación digital cuando se comporta como un **agente catalizador del aprendizaje y de la resiliencia organizacional**. Esto implica que la tecnología no se inyecta para "hacer lo mismo pero en una pantalla", sino para resolver ineficiencias de raíz, optimizar la agilidad operativa, promover la innovación y poner al usuario/cliente en el centro de la estrategia corporativa.