Compañero Luis Alberto, buenos días.
Tu intervención me generó una reflexión que no esperaba, y creo que eso habla bien del nivel de tu aporte. Me
detengo en dos puntos que me parecieron particularmente provocadores.
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Sobre el paradigma crítico
El primero es tu elección del paradigma crítico como el más interesante. Confieso que la mayoría de nosotros
nos fuimos por el pospositivismo o el constructivismo, y tú elegiste precisamente el paradigma que la
profesora describió como "el menos usado en entornos como el nuestro". Pero tu argumento es sólido: los sesgos
en los datos se convierten en sesgos en los modelos, y esos modelos terminan tomando decisiones sobre personas
reales. En el sector judicial, donde he trabajado más de nueve años, esto es especialmente sensible. Un modelo
de analítica predictiva que inconscientemente reproduzca sesgos socioeconómicos o geográficos en la asignación
de recursos judiciales no solo sería un error técnico, sería una injusticia. Y como bien dices, el paradigma
crítico es el único que coloca esa incomodidad en el centro del proceso investigativo, no como un apéndice
ético al final del documento.
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Pluralismo paradigmático
El segundo punto que me llamó la atención es cuando dices que "un buen ingeniero de IA no debería limitarse a
un solo paradigma". Me parece que eso conecta directamente con lo que vivimos en el ejercicio grupal de la
clase. Nuestro grupo (Grupo 3) propuso un diseño pospositivista con triangulación, y la profesora nos validó
ese enfoque precisamente porque combinaba lo cuantitativo (métricas de rendimiento y costo de LLMs) con lo
cualitativo (validación humana de resultados). En la práctica, los proyectos complejos rara vez caben en un
solo paradigma de manera limpia.
Sobre tu lectura del artículo de Ramos (2015) como interpretativo-constructivista, me parece una postura bien
fundamentada y coincido parcialmente. El autor efectivamente no mide variables ni contrasta hipótesis; su método
es la interpretación teórica. Sin embargo, yo añadiría que también mantiene una estructura analítica y una
pretensión de sistematicidad que lo acercan al pospositivismo. Quizá lo más honesto sea decir que el texto
habita en esa frontera entre lo constructivista y lo pospositivista, lo cual, si lo pensamos bien, refuerza tu
propia tesis de que no conviene encerrarse en un solo paradigma.
Referencias
Hernández-Sampieri, R., y Mendoza, C. (2018). Metodología de la investigación: Las rutas cuantitativa,
cualitativa y mixta. McGraw-Hill.
Ramos, C. A. (2015). Los paradigmas de la investigación científica. Avances en Psicología, 23(1),
9-17.